Home » Contribuciones Independientes, Diario 1852

LA DANZA DE LA MUERTE KIRCHNERISTA

26 abril 2016

Elisa Carrió eligió una vez más la mesa de Mirtha Legrand para formular una denuncia, como siempre, contundente. La dirigente oficialista más opositora al gobierno de Macri sostuvo que Cristina Fernández de Kirchner quiere que haya “muertos” en alguna manifestación para culpar a la gestión de Cambiemos de “represión”.

“Cristina dijo hace dos o tres meses que si se arreglaba el tema de la deuda, Cambiemos podía gobernar doce años, entonces decidió que hay que voltear ahora al gobierno, y para eso necesitan muertos y culparlo de represión”, sostuvo la legisladora nacional.

Además, Carrió consideró que “los kirchneristas mostraron la violencia por todos lado” el día en que CFK se presentó a indagatorio por la causa “dólar futuro” en los tribunales de Comodoro Py.P or último, hizo una comparación con la crisis vivida en 2001. “Recuerdo la época de la Alianza. Esto es lo que están buscando Cristina y sectores de La Cámpora”, señaló.

No es la única que advirtió que una posible represión o control evidente de parte de los órganos de seguridad nacional en su reaparición pública podrían haber generado provocaciones, represión y victimización. Algunos analistas consideraron que la “zona liberada” dejada al paso de Cristina Kirchner tenía que ver con eso. Pero, de ser así, resultaría una extorsión inconcebible en un sistema democrático, además de hablar de una debilidad mayúscula del Poder Ejecutivo ante grupos de choque capaces de ser sospechados de todo esto.

La muerte jugó un papel clave en la renuncia (o derrocamiento) del expresidente Fernando de la Rúa y también lo hizo con Eduardo Duhalde, quien podría haber continuado en el poder o postulado para continuar si no se hubiese producido el salvaje asesinato de los militantes sociales Kosteki y Santillán.

Sin embargo, las muertes pasaron casi inadvertidas cuando se produjeron durante el gobierno de los Kirchner. La decisión de quienes ganaron y escribieron la historia pareció ser “estas muertes importan; estas no” y, por lo tanto, la sociedad se acomodó a la propaganda impuesta desde arriba mientras en decenas de velorios se lloraba sobre los ataúdes de personas asesinadas por el conflicto desatado en diciembre de 2013 por el contagioso levantamiento policial de Córdoba.

Cristina Fernández de Kirchner y muchos de los artistas que suelen hablar en público, aun hoy, en tono reflexivo sobre la violencia (y sobre todo lo que se les pregunte, en realidad, como si fueran expertos clínicos) bailaron en el escenario montado en Plaza de Mayo para celebrar los 30 años de la asunción del primer gobierno democrático tras la dictadura. El acto no se suspendió. La Presidenta -cuando ya se conocía a esa hora el asesinato en represión de al menos 8 personas- bailó y tocó el bombo en el escenario.

La movilización policial de Córdoba, con un inédito, ilegal aunque concretado paro de actividades de la policía, se repitió en 21 provincias, aunque lo más candente se desarrolló en su epicentro y en Tucumán.

Hubo saqueos en unos 2 mil comercios, oficialmente se reconoció la muerte de 18 personas, extraoficialmente se habló hasta de 50 y los heridos se contaron por cientos. En Mendoza, dos días después de la revuelta policial renunció el ministro de Seguridad de Francisco Pérez, Carlos Aranda.

Ante la denuncia de Carrió y el llamamiento realizado por el excandidato presidencial que perdió las elecciones, Daniel Scioli, a movilizarse para protestar contra el gobierno nacional, es importante no olvidar que el valor más importante es el de la vida, consagrado como el primero de los objetivos de la humanidad por la Declaración Universal de los Derechos Humanos a la que se echa mano muchas veces sin cumplirla o sin siquiera haberla leído.

El país merece recordar cada uno de los actos en los que la política llevó a la muerte por acción u omisión. También, recordar cuando sus autoridades intentaron ocultar esas circunstancias en función de su propaganda. Y la ciudadanía, tiene una misión: no permitir que la muerte, la agresión violenta, la provocación se enseñoreen como única opción para la alternancia en el poder.

Los tiempos de los mandatos están establecidos por la Constitución y no deben ser cambiados nunca más por decisión de quienes tienen apuro por acceder al poder.

Fuente: online

 

danza

Comments are closed.